Esto te ayudará a estudiar cada principio de forma ordenada y clara.
Primero, los principios generales (cómo actúa siempre la Administración):
- Servicio al interés general y objetividad: la Administración no actúa para personas concretas, sino para el conjunto de la sociedad, sin favoritismos.
- Eficacia: debe conseguir los objetivos que la ley le marca (no basta con “hacer cosas”, hay que lograr resultados).
- Jerarquía: hay una cadena de mando: órganos superiores e inferiores, y eso organiza órdenes y responsabilidades.
- Descentralización: se reparten competencias entre Estado, CCAA, Ayuntamientos… para acercar decisiones al ciudadano.
- Desconcentración: se reparten funciones dentro de la misma Administración (por ejemplo, distintos departamentos) para trabajar mejor.
- Coordinación: las distintas Administraciones y órganos deben actuar de forma armónica, evitando duplicidades y choques.
- Sometimiento pleno a la Constitución, la Ley y el Derecho: la Administración siempre está por debajo de la ley, nunca por encima.
- Transparencia: debe permitir conocer cómo actúa, cómo gasta, qué decisiones toma.
- Planificación y dirección por objetivos: fijar metas claras y organizarse para cumplirlas.
- Responsabilidad: responder por los daños causados y por una mala gestión.
- Calidad, simplicidad, claridad y proximidad: servicios comprensibles, sencillos y cercanos al ciudadano.
- Seguridad y accesibilidad: servicios seguros y accesibles para todas las personas.
- Proporcionalidad: no usar medios excesivos para lograr un fin; solo lo necesario.
- Neutralidad: no favorecer ideologías o intereses particulares.
- Servicio efectivo a los ciudadanos, cooperación y uso eficiente de recursos: trabajar juntos y sin despilfarrar.
Ahora, los principios de intervención (cuando limita derechos o exige requisitos para una actividad):
- Proporcionalidad: elegir siempre la medida menos restrictiva posible.
- Necesidad: solo intervenir si es realmente preciso para proteger el interés público (seguridad, salud, medio ambiente…).
- Adecuación: la medida tiene que servir de verdad para conseguir el objetivo (no algo simbólico que no funciona).
- No discriminación: no puede haber diferencias de trato injustificadas entre personas o grupos.
- Evaluación periódica: revisar cada cierto tiempo si esas medidas siguen siendo necesarias, proporcionales y efectivas.
Puntos clave:
- Punto clave 1: Principios generales = cómo debe comportarse SIEMPRE la Administración (interés general, eficacia, jerarquía, transparencia, responsabilidad, etc.).
- Punto clave 2: Principios de intervención = condiciones para poder limitar derechos o exigir requisitos (proporcionalidad, necesidad, adecuación, no discriminación y evaluación).
Truco para recordarlo: piensa “GENERALES = cómo soy siempre” y “INTERVENCIÓN = qué condiciones necesito para poder ‘meterme’ en tus derechos”.
Ejemplo cercano: si quieres montar una academia, el ayuntamiento (intervención) puede pedir licencia (requisito), pero solo lo necesario para garantizar seguridad y salud (proporcional y necesario), aplicándolo igual a todos (no discriminación) y revisando cada cierto tiempo si esas exigencias tienen sentido (evaluación).
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